Federico López Arés ha evolucionado, como la materia que se funde y se transforma, como el universo cambiante, como las almas e incluso como el Hacedor, que se permite la autotransfiguración. Todo cambia, todo evoluciona para nuestro artista; viendo su obra presente, no solo ha transformado sus expresiones plásticas, las ha revolucionado, es otro, sus cuadros y más aun sus esculturas parecen hechas por otra mano mas avezada.

Nos congratulamos de esa evolución experimentada, porque ha conseguido una perfección estilística digna de encomio. Ya no son experiencias más o menos del laboratorio de su imaginación, son evidencias de lo que el arte puede dar de sí y mucho. Ahora sus escayolas, de manera especial, ocupan un espacio preeminente en la escultura. Tienen vida, sosiego, armonía, línea, belleza, y muestran la personalidad del autor. Es su actual estado del alma, su incipiente madurez, su espíritu poético y su inquietud. Es su deseo eurítmico de lo dinámico, de lo estético, de la creatividad en todas sus dimensiones. La infinidad de su escultura principalmente supone un legado digno de ser imitado.

Hagamos eco a Pichert, cuando afirmaba que la poesía no se escribe solo en los libros, se puede poetizar con el pincel, con un poco de barro, con unos metros de celuloide. Si hubiera visto la obra de Arés hubiera exclamado: ¡¡ Y con un poco de escayola!!

Nos comentaba el artista no hace mucho que es un ser bicéfalo, dual, centauro, medio medico y medio artista que no renuncia a ninguna de sus individualidades porque conforman un todo indisoluble- irresoluble. Aparte de ser licenciado en Medicina es a su vez Licenciado en Bellas Artes; de ahí la calidad de la que hablaba.

Yo creo que es admitido con quórum y asenso general en el Olimpo de las Artes. Ha llegado al punto de reconocimiento. Cuando un pintor o escultor es artista, su consagración aparece a medio camino. Es hora para él de iniciar la recepción de los primeros frutos. Nos viene a la memoria la frase del maestro Manuel Sigüenza, que decía “Amor y trabajo engendran arte. La educación enaltece a los pueblos. El Arte los sublima”

Y él tiene todos esos ingredientes.

Lorenzo Berenguer. Noviembre 2002. La Eliana.